Tuesta las almendras a 160º en horno precalentado durante 24 minutos o en freidora de aire durante 13 minutos.
Fríe la rebanada de pan en una sartén con un poco de aceite de oliva y resérvala sobre papel absorbente.
Sazona el pollo y dóralo en una cazuela con un poco de aceite de oliva.
Parte las cebollas finamente.
Cuando el pollo esté dorado, retíralo a una fuente y reserva.
En la misma cazuela en la que has dorado el pollo, sofríe la cebolla a fuego suave. No importa que hayan quedado en el fondo restos del tostado del pollo. La cebolla va a desglasar aportando mayor sabor a la salsa.
Prepara una majada machando en el mortero o triturando en una picadora los dientes de ajo, la rebanada de pan frito, 45 g de almendras tostadas y el tomillo. El resto de las almendras las reservamos para el emplatado.
Cuando la cebolla toma color, añade la majada. Cocina durante un minuto y agrega el vino. Deja hervir durante un minuto.
Echa el pollo en la cazuela y cocina todo junto durante dos minutos.
Cubre con agua y deja hervir a fuego suave y semitapado durante 50 minutos o hasta que la carne esté tierna.
Sirve el pollo con la salsa en una fuente, cubriendo con las almendras tostadas que tenemos reservadas.