Receta tradicional de patatas revolconas con huevo frito, perfecta para compartir y disfrutar en familia. Sabor auténtico y presentación irresistible, típica de Ávila y Salamanca.
Lava, pela y corta las patatas en trozos medianos. Ponlas en una olla cubierta de agua con una pizca de sal, una hoja de laurel y una cebolla pequeña. Cuece durante unos 20-25 minutos hasta que estén muy tiernas (se desharán al pincharlas con el tenedor).
Mientras se cuecen las patatas, corta la panceta adobada en dados pequeños. Calienta una sartén amplia con un poco de aceite de oliva y fríe la panceta hasta que esté dorada y crujiente. Retira y reserva.
En la misma sartén, añade los dientes de ajo pelados y laminados. Dóralos ligeramente, vigilando que no se quemen.
Retira la sartén del fuego y añade el pimentón. Remueve rápidamente para que no se queme y se integre bien con el aceite y los ajos.
Cuando las patatas estén cocidas, agrégalas a la sartén con el sofrito de ajos y pimentón y un poco del agua de cocción. Machaca las patatas con un tenedor, hasta obtener un puré rústico y bien impregnado de sabores.
Añade la panceta crujiente (reserva unos dados para decorar) y mezcla todo bien. Prueba de sal y ajusta si es necesario.
En una sartén pequeña, calienta abundante aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, fríe los huevos uno a uno, procurando que queden con puntilla y la yema bien jugosa.
Sirve una buena ración de patatas revolconas en cada plato, coloca un huevo frito encima y decora con los dados de panceta reservados.
Notas
Consejos y presentación - Utiliza patatas harinosas como la variedad Kennebec. - El truco para que el pimentón no amargue es añadirlo siempre fuera del fuego. - Sirve las patatas bien calientes y acompaña con un buen pan para mojar la yema del huevo. - Si te gusta el picante, puedes añadir una pizca de guindilla al sofrito. - Para un toque gourmet, añade una pizca de pimentón ahumado al final.