Los rollos de canela, o cinnamon rolls, son uno de esos dulces que apetecen incluso antes de probarlos. Mientras se hornean, la mezcla de mantequilla, azúcar y canela va impregnando la masa y deja en la cocina un aroma difícil de ignorar. Recién hechos, con el interior todavía tierno, es cuando más se disfrutan.
Aunque no formen parte de nuestra repostería tradicional, se han hecho muy populares también en nuestras cocinas. Y no es de extrañar: parten de una masa enriquecida, suave y esponjosa, que se extiende, se rellena y se enrolla antes de cortar las porciones que les dan esa forma tan característica.
En esta receta hay un detalle importante para conseguir una buena textura: cuando incorporamos la mantequilla, la masa se vuelve bastante pegajosa y puede parecer que necesita más harina. Conviene resistir la tentación de añadirla. Con el amasado irá ganando cuerpo hasta quedar lisa y manejable, y así evitaremos unos rollos secos o demasiado densos.
El relleno de azúcar moreno y canela queda ligeramente caramelizado durante el horneado y contrasta muy bien con la miga tierna. Para terminar, el frosting de queso crema aporta ese punto cremoso y ligeramente ácido que equilibra el dulzor.
Son perfectos para una merienda tranquila o un desayuno especial y, aunque requieren sus tiempos de levado, la preparación es sencilla. Solo hay que respetar la masa y dejar que haga su trabajo.

Ingredientes
Para la masa:
- 250 ml leche tibia
- 10 g levadura fresca
- 2 huevos
- 80 g azúcar
- 500 g harina de fuerza
- 80 g mantequilla a temperatura ambiente
- 50 g esencia de vainilla
Para el relleno:
- 40 g mantequilla
- 60 g azúcar moreno
- 2 cdas canela
- 50 g mantequilla en pomada
Para el frosting:
- 100 g queso crema
- 40 g azúcar glas
- 50 g nata
Instrucciones
- Desmenuza la levadura en la leche tibia, añade una cucharada del azúcar, mezcla y deja reposar unos minutos.
- Bate los huevos con el resto del azúcar y añade la vainilla. Incorpora la harina y la mezcla de leche y levadura. Mezcla primero con una espátula y después continúa amasando sobre la encimera.
- Cuando esté todo integrado, añade los 80 g de mantequilla y sigue amasando. Al principio la masa estará bastante pegajosa, pero no añadas más harina. Poco a poco irá quedando lisa y dejará de pegarse a las manos.
- Forma una bola, colócala en un bol, tapa con un paño húmedo y deja reposar en un lugar cálido hasta que doble su volumen.
- Estira la masa con un rodillo formando un rectángulo de aproximadamente un dedo de grosor. Unta con los 40 g de mantequilla y reparte por encima la mezcla de azúcar moreno y canela.
- Enrolla formando un cilindro y sella el borde con unos pequeños pellizcos. Corta los rolls (con hilo de seda para que mantengan mejor la forma) y colócalos en una fuente dejando separación entre ellos.
- Tapa y deja reposar otros 30 minutos. Antes de hornear, pon una cucharadita de leche sobre cada roll.
- Hornea 25 minutos a 180°, con calor arriba y abajo.
- Mientras, mezcla los ingredientes del frosting hasta conseguir una crema suave y cubre los rolls cuando todavía estén templados.