Los crepes son una de esas preparaciones sencillas que conviene tener siempre a mano. Con pocos ingredientes y en apenas unos minutos podemos preparar una masa fina y suave que sirve tanto para un desayuno o una merienda como para improvisar una cena si elegimos un relleno salado.
Aunque su origen está ligado a la cocina francesa, hace tiempo que los crepes se han hecho un hueco en muchas cocinas de casa. Parte de su encanto está precisamente en eso: una receta básica, económica y muy agradecida que podemos adaptar a lo que tengamos en la despensa.
En esta versión no hay ninguna complicación. Yo pongo todos los ingredientes directamente en el vaso de la batidora y los trituro hasta conseguir una mezcla completamente lisa. Después dejo que la masa repose un poco antes de pasar por la sartén. Es una forma rápida de prepararlos y, además, ayuda a conseguir una textura uniforme y sin grumos.
Una vez en la sartén, la clave está en repartir poca cantidad de masa para que queden finos y flexibles, con los bordes ligeramente dorados. La mantequilla aporta un sabor suave y hace que resulten especialmente tiernos.
A partir de aquí las posibilidades son muchísimas. Se pueden servir con fruta, chocolate, miel o crema para una versión dulce, pero también rellenarlos de queso, verduras, jamón o cualquier combinación salada. Una receta básica de las que merece la pena guardar porque soluciona más de una comida en casa.

Ingredientes
- 125 g harina
- 350 ml leche
- 2 huevos
- 25 g mantequilla fundida
- 1 pizca sal
Instrucciones
- Pon en el vaso de la batidora la harina, la leche, los huevos, la mantequilla fundida y una pizca de sal.
- Tritura todo con la batidora hasta conseguir una masa líquida, lisa y sin grumos.
- Deja reposar la masa unos minutos antes de empezar a cocinar los crepes.
- Calienta una sartén antiadherente a fuego medio. Si lo necesitas, puedes engrasarla ligeramente con un poco de mantequilla.
- Echa una pequeña cantidad de masa en el centro de la sartén y muévela rápidamente para repartirla por toda la superficie formando una capa fina.
- Cocina el crepe hasta que los bordes empiecen a despegarse y la parte inferior esté ligeramente dorada.
- Dale la vuelta con ayuda de una espátula y cocina unos segundos por el otro lado.
- Repite el proceso hasta terminar toda la masa, colocando los crepes unos encima de otros para que se mantengan tiernos y calientes.