Hay días en los que apetece algo rápido, de esos bocados que se preparan sin pensar demasiado y que gustan a todos. Y ahí es donde esta versión casera de nuggets de pollo tiene todo el sentido. Es una forma sencilla de quitarse el antojo de “comida rápida”, pero hecha en casa, con ingredientes de verdad y sin necesidad de recurrir a productos procesados.
Lo bueno de esta receta es precisamente eso: pocos ingredientes, ningún misterio y un resultado que sorprende. La carne de pollo picada, bien sazonada y ligada con lo justo se transforma en una masa fácil de manejar que luego se convierte en piezas tiernas y jugosas. No hace falta complicarse con rebozados dobles ni preparaciones largas.
Al hacerlos en casa, además, controlas todo: la textura, el punto de sal y, sobre todo, la calidad. El pan rallado ayuda a dar consistencia, pero también tiene su truco: añadirlo poco a poco, sin pasarse, para que los nuggets no queden secos. Se trata de conseguir una mezcla suave, que se pueda formar sin esfuerzo y que luego quede esponjosa al cocinarla.
La fritura es rápida y directa. Aceite bien caliente y tandas pequeñas para que se doren por fuera sin empaparse. En cuanto cogen ese color dorado apetecible, están listos. Por dentro quedan jugosos, con ese sabor limpio a pollo que a veces se pierde en las versiones industriales.
Son perfectos para una comida improvisada, para acompañar con una ensalada o para servir con alguna salsa sencilla. Una receta de fondo de armario, fácil, resultona y, sobre todo, mucho más honesta que cualquier alternativa comprada.

Ingredientes
- 800 g carne picada de pollo
- 1 huevo
- sal
- pizca Pimienta negra molida
- Pan rallado
Instrucciones
- Pon en un bol la carne picada de pollo. Añade sal, pimienta negra molida y un huevo.
- Mezcla hasta que el huevo quede completamente integrado con la carne.
- Añade pan rallado poco a poco, mezclando cada vez, hasta conseguir una masa más compacta y manejable que te permita formar los nuggets sin que se deshagan.
- Cuando tengas la masa lista, coge pequeñas porciones y forma los nugget con las manos. Colócalos sobre un papel vegetal.
- Calienta abundante aceite en una sartén y cuando esté caliente fríe los nuggets por tandas.
- Cocínalos hasta que estén bien dorados por ambos lados. Después, retíralos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.